Anthropic prepara una de las mayores salidas a Bolsa de la historia: Wall Street llega a contemplar una valoración de 2 billones de dólares

Anthropic, la compañía creadora de Claude, se prepara para protagonizar una de las operaciones bursátiles más importantes de la historia tecnológica. La empresa trabaja hacia una posible salida a Bolsa mientras inversores y bancos intentan responder a una pregunta extraordinariamente difícil: ¿cuánto vale una compañía de inteligencia artificial que espera generar entre 190.000 y 200.000 millones de dólares de ingresos en 2028? La respuesta empieza a producir cifras igualmente extraordinarias. Entre los escenarios que maneja el mercado aparece una posible valoración próxima a los 2 billones de dólares, lo que situaría a Anthropic directamente entre las mayores compañías cotizadas del planeta.

La velocidad de crecimiento explica buena parte de estas expectativas. Anthropic terminó 2025 con un ritmo anualizado de ingresos cercano a 9.000 millones de dólares y en mayo de 2026 ya había superado los 47.000 millones. Para el segundo trimestre de este año espera al menos 10.900 millones de dólares de facturación y, todavía más importante, podría registrar su primer beneficio operativo trimestral, cercano a 559 millones de dólares. Si finalmente alcanza aproximadamente 200.000 millones de ingresos en 2028, habrá multiplicado por más de 22 veces la escala que tenía al finalizar 2025 en apenas tres años.

De una startup fundada en 2021 a una compañía cercana al billón

La velocidad con la que está aumentando el valor de Anthropic resulta igualmente extraordinaria. En mayo de 2026 cerró una ronda de financiación de 65.000 millones de dólares que la valoró en 965.000 millones, cuando apenas tres meses antes su valoración rondaba los 380.000 millones. En aproximadamente un trimestre, por tanto, añadió cerca de 585.000 millones de dólares de valoración.

La ronda reunió a algunos de los mayores inversores institucionales del mundo, entre ellos Altimeter Capital, Dragoneer, Greenoaks, Sequoia Capital, Capital Group, Coatue, GIC, ICONIQ, Blackstone, Brookfield, Fidelity, General Catalyst, MGX, Temasek y T. Rowe Price. También participaron compañías directamente vinculadas con la infraestructura física de la IA, como Micron, Samsung y SK Hynix.

Amazon mantiene además una relación estratégica especialmente profunda con Anthropic. AWS es su principal proveedor cloud y socio tecnológico, mientras Anthropic ha asumido compromisos de gasto de enorme escala en infraestructura durante los próximos años. Esta relación demuestra hasta qué punto los grandes desarrolladores de modelos están dejando de ser simples compañías de software para convertirse en organizaciones profundamente dependientes de chips, centros de datos, electricidad y contratos de capacidad computacional.

Wall Street tendrá que decidir cuánto vale el futuro de Claude

El principal problema para valorar Anthropic es que las cifras actuales se quedan pequeñas demasiado rápido. Por eso los bancos están analizando la compañía utilizando los ingresos previstos para 2028, algo especialmente agresivo incluso dentro del sector tecnológico. Entre las referencias utilizadas aparecen compañías como Palantir y Cloudflare, que cotizan con múltiplos de ventas muy superiores a los habituales en empresas maduras.

Una valoración de 2 billones de dólares equivaldría aproximadamente a 10 veces los 200.000 millones de ingresos previstos para 2028. El múltiplo podría parecer incluso razonable comparado con algunas empresas tecnológicas actuales, pero existe una diferencia fundamental: esos ingresos todavía no existen. Para justificar la valoración, Anthropic tendrá que mantener un crecimiento extraordinario durante los próximos dos años, conseguir suficiente infraestructura para responder a la demanda, contener sus costes de computación y convertir finalmente ese volumen de actividad en beneficios elevados.

Ése será precisamente el gran examen de su salida a Bolsa. Los mercados privados pueden mantener valoraciones durante meses entre rondas de financiación. Una compañía cotizada debe demostrar cada trimestre que continúa cumpliendo las expectativas. Una desaceleración de ingresos, un aumento inesperado de los costes de infraestructura o la aparición de competidores mucho más baratos podría eliminar cientos de miles de millones de dólares de capitalización.

Claude está convirtiéndose en una plataforma empresarial

Una de las razones que explican el crecimiento de Anthropic es su fuerte posicionamiento dentro del mercado corporativo. Mientras ChatGPT mantiene una enorme notoriedad entre consumidores, Anthropic ha concentrado buena parte de su estrategia en programación, conocimiento empresarial, análisis complejo y agentes capaces de realizar trabajo.

Claude Code se ha convertido en una pieza especialmente importante de esa estrategia. El objetivo ya no consiste simplemente en que un profesional pregunte algo a un chatbot, sino en que agentes de inteligencia artificial permanezcan trabajando durante periodos prolongados sobre proyectos, código, documentos y procesos empresariales.

Esto modifica radicalmente la economía del sector. Un consumidor puede pagar una suscripción mensual relativamente pequeña. Una gran corporación que despliega miles de agentes puede gastar millones de dólares anuales en capacidad de inteligencia artificial. La previsión de 200.000 millones de ingresos para 2028 depende, en buena medida, de que este segundo escenario se convierta en habitual.

Anthropic apuesta por un futuro donde millones de trabajadores digitales ejecuten permanentemente tareas de programación, análisis, investigación, atención al cliente, administración y operaciones. Cada una de esas actividades consume capacidad computacional y genera ingresos para el proveedor del modelo.

El gran límite de Anthropic no es encontrar clientes, sino conseguir suficiente computación

La demanda está creciendo tan rápidamente que Anthropic ha tenido que gestionar restricciones de capacidad. La compañía necesita cantidades extraordinarias de GPU, memoria, centros de datos y electricidad para entrenar nuevas generaciones de Claude y atender simultáneamente las consultas de millones de usuarios y agentes.

Su estrategia de infraestructura muestra la dimensión del problema. Anthropic está construyendo acceso a varios gigavatios de capacidad mediante acuerdos con Amazon y Google, además de utilizar diferentes proveedores y arquitecturas de chips. Estamos hablando de consumos energéticos propios de grandes infraestructuras industriales.

Esto explica también por qué una salida a Bolsa resulta tan atractiva. Incluso una compañía que empieza a generar beneficios puede necesitar decenas de miles de millones adicionales para mantener la carrera tecnológica. Los mercados públicos proporcionarían a Anthropic acceso a una fuente de capital muchísimo mayor y más permanente.

El mayor riesgo: que la inteligencia artificial se abarate demasiado rápido

Existe, sin embargo, una paradoja que puede convertirse en uno de los principales riesgos de la valoración. La demanda de inteligencia artificial puede crecer enormemente mientras el precio de utilizarla disminuye rápidamente. DeepSeek, Alibaba, Moonshot y otros desarrolladores están introduciendo modelos cada vez más potentes y económicos, mientras Google, OpenAI y Meta continúan mejorando sus propias arquitecturas.

Las empresas tampoco necesitan utilizar siempre el modelo más avanzado. Una organización puede reservar Claude para tareas complejas y utilizar modelos mucho más baratos para clasificación, extracción de datos, resúmenes o automatizaciones rutinarias. Esa arquitectura multimodelo puede reducir enormemente el gasto por operación.

Por eso Anthropic necesita avanzar desde vender simplemente tokens hacia vender valor empresarial. Si Claude puede completar una tarea que antes necesitaba varias horas de trabajo humano, el cliente estará dispuesto a pagar por el resultado. El futuro de la industria podría evolucionar desde el precio por millón de tokens hacia el precio por trabajo realizado.

La OPV será un referéndum sobre toda la economía de la IA

La salida a Bolsa de Anthropic tendrá consecuencias mucho más amplias que las de una OPV tecnológica convencional. Será una de las primeras ocasiones en las que el mercado público tenga que poner precio a un gran laboratorio de inteligencia artificial de frontera.

Si Wall Street acepta una valoración cercana a los 2 billones de dólares, establecerá una nueva referencia para OpenAI, xAI y todo el ecosistema de compañías relacionadas con modelos, agentes e infraestructura. También reforzará la tesis de que la inteligencia artificial puede crear algunas de las mayores empresas de la historia en periodos extraordinariamente cortos.

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Pero ocurrirá también lo contrario si Anthropic no consigue cumplir las previsiones. Una compañía valorada sobre expectativas de aproximadamente 200.000 millones de ingresos en 2028 tendrá muy poco margen para decepcionar. Una ralentización podría convertirse rápidamente en una corrección de cientos de miles de millones.

Por eso el dato realmente importante no son los 2 billones de valoración. Son los 200.000 millones de ingresos previstos. Si Anthropic consigue alcanzarlos, significará que empresas y consumidores están comprando capacidad de inteligencia artificial a una escala que hace apenas cinco años habría resultado difícil de imaginar.

Una nueva economía de la inteligencia

Anthropic nació en 2021. Cinco años después puede acercarse al billón de dólares de valoración privada y Wall Street empieza a contemplar escenarios en los que llegue a los 2 billones. Pocas compañías en la historia han creado semejante cantidad de valor financiero en tan poco tiempo.

La razón es que el mercado no está valorando únicamente una empresa de software. Está intentando anticipar el tamaño de una nueva industria: la venta de inteligencia como servicio.

Si millones de agentes terminan trabajando permanentemente dentro de empresas, desarrollando software, analizando información, atendiendo clientes y ejecutando procesos, el mercado potencial será extraordinario. Anthropic quiere convertirse en una de las principales infraestructuras que proporcionen esa inteligencia.

Su salida a Bolsa será, por tanto, mucho más que una operación financiera. Será uno de los primeros grandes intentos de Wall Street por poner precio al futuro de la economía mundial de la inteligencia artificial.

El directivo necesita comprender esta nueva economía

La velocidad con la que compañías como Anthropic están creciendo demuestra que la IA ya afecta directamente a estrategia, productividad, inversión, talento y modelos de negocio. Comprender cómo utilizarla y convertirla en una ventaja empresarial empieza a formar parte de las responsabilidades de la alta dirección.

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