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Radar IA — 25 de septiembre de 2026 | Anthropic compromete hasta $20.000 millones con Akamai, BlackRock se acerca a una operación de $25.000 millones en data centers y Google lleva sus chips de IA al espacio

Radar IA — 25 de septiembre de 2026 | Anthropic compromete hasta $20.000 millones con Akamai, BlackRock se acerca a una operación de $25.000 millones en data centers y Google lleva sus chips de IA al espacio

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Actualizado a las 10:00 CEST. La jornada refuerza una tendencia que ya empieza a definir la economía de la inteligencia artificial: el gran negocio se está desplazando desde los modelos aislados hacia la infraestructura necesaria para ejecutar miles de millones de agentes y consultas. Anthropic acaba de comprometer $11.600 millones con Akamai —ampliables hasta aproximadamente $20.000 millones—; BlackRock e IFM negocian una de las mayores adquisiciones de centros de datos realizadas hasta ahora; Google probará TPUs en órbita para explorar computación de IA alimentada por energía solar; y Meta continúa convirtiendo Muse en una capa capaz de actuar entre el usuario y aplicaciones, comercios y servicios. En Europa hay además una novedad regulatoria que merece seguimiento hoy: el Consejo de la UE está negociando un nuevo Digital Omnibus que vuelve a tocar expresamente el AI Act, aunque por ahora no existe ningún cambio nuevo que pueda considerarse jurídicamente vigente.

Anthropic firma con Akamai uno de los mayores contratos de infraestructura de IA: $11.600 millones, ampliables hasta $20.000 millones

La operación empresarial principal de hoy es extraordinaria por su tamaño y por lo que revela sobre la arquitectura futura de la IA. Anthropic ha comprometido $11.600 millones durante siete años para utilizar la infraestructura cloud distribuida de Akamai, fundamentalmente para atender el crecimiento de sus cargas de trabajo de CPU. El acuerdo puede ampliarse en otros $9.000 millones, llevando el potencial total a aproximadamente $20.000 millones. Akamai ha concedido además a Anthropic un warrant que podría permitirle alcanzar hasta aproximadamente el 5% de su capital si la relación se expande completamente. Las acciones de Akamai llegaron a subir más de un 20% en negociación posterior al cierre tras conocerse el acuerdo.

Hay un detalle especialmente interesante: el contrato no está planteado principalmente alrededor de GPUs, sino de CPU workloads. Esto ayuda a entender cómo está cambiando la infraestructura necesaria para la IA agéntica. Los grandes modelos necesitan aceleradores para entrenamiento e inferencia, pero alrededor del modelo aparecen cada vez más procesos de orquestación, recuperación de datos, memoria, ejecución de herramientas, navegación, seguridad, APIs y procesamiento convencional. La próxima fase de IA puede demandar por tanto enormes cantidades de capacidad informática más diversificada que la carrera inicial centrada casi exclusivamente en Nvidia.

La operación también muestra una nueva forma de relación entre proveedores y clientes. Anthropic no solo compra capacidad: puede convertirse parcialmente en accionista del proveedor que se la proporciona. Akamai estima unos $5.500 millones de inversión de capital asociados al compromiso inicial y prevé adelantar alrededor de $1.700 millones adicionales de capex en 2026 para asegurar componentes críticos, incluida memoria. Estamos viendo cómo los contratos de cómputo empiezan a condicionar directamente estructuras de capital, inversiones y cadenas de suministro.

BlackRock e IFM se acercan a una operación de hasta $25.000 millones por los centros de datos asiáticos de Stack

El dinero institucional continúa entrando en la infraestructura de IA a una escala propia de energía, telecomunicaciones o autopistas. Un consorcio respaldado por BlackRock e IFM Investors está en conversaciones exclusivas para adquirir la cartera de centros de datos de Stack Infrastructure en Asia-Pacífico, en una operación que podría alcanzar los $25.000 millones. El grupo incluye a la Artificial Intelligence Infrastructure Partnership —AIP—, vehículo respaldado por BlackRock en el que también participan Nvidia, Microsoft, xAI y MGX. La operación continúa en fase de due diligence y todavía podría no cerrarse.

Stack posee instalaciones en mercados como Tokio, Osaka, Sídney y Melbourne. Lo verdaderamente relevante para los inversores es quién está financiando esta expansión. Los data centers ya no dependen únicamente del balance de Microsoft, Google, Meta o Amazon. Gestoras de activos, fondos soberanos, fondos de pensiones, aseguradoras, private equity y fondos de infraestructura están convirtiendo la capacidad informática para IA en una clase de activo propia. AIP nació precisamente con el objetivo de invertir inicialmente más de $30.000 millones en data centers y sistemas energéticos relacionados con IA.

La consecuencia puede ser enorme: la infraestructura de IA está desarrollando progresivamente su propio mercado financiero. Habrá empresas especializadas en modelos, otras en chips, otras en cloud y otras cuyo negocio será simplemente poseer y financiar los activos físicos sobre los que se ejecuta la inteligencia artificial.

Google llevará sus TPUs al espacio la próxima semana: empieza la carrera por los data centers orbitales

Google ha confirmado que la próxima semana enviará un prototipo con sus Tensor Processing Units al espacio dentro de Project Suncatcher, su proyecto de investigación para determinar si en el futuro podrían construirse grandes infraestructuras de computación de IA en órbita terrestre baja. El satélite viajará en la misión Transporter-18 de SpaceX y ha sido desarrollado junto a Planet.

La idea parece futurista, pero responde a un problema muy actual: energía. Google calcula que una infraestructura orbital podría acceder a hasta ocho veces más energía solar que una instalación terrestre equivalente gracias a una exposición mucho más constante al Sol. El experimento comprobará si los TPUs pueden resistir vibraciones de lanzamiento, radiación, temperaturas extremas y las dificultades de refrigerar chips en el vacío. Google ya ha realizado pruebas terrestres de sus TPUs Trillium frente a radiación y afirma que los primeros resultados son prometedores.

Todavía estamos muy lejos de un data center operativo en el espacio. Google define el proyecto como investigación de largo plazo. Pero la existencia del experimento dice mucho sobre la magnitud del problema energético que empieza a acompañar a la IA. Si la demanda de cómputo continúa creciendo durante la próxima década, energía, refrigeración y disponibilidad de suelo pueden limitar la expansión antes que los propios algoritmos.

Para inversores, aparece así otra ampliación del AI Stack: semiconductores, networking, centros de datos, generación eléctrica, almacenamiento energético y, eventualmente, infraestructura orbital.

Meta intenta convertir Muse en la capa que conecta al usuario con el resto de Internet

Después del fuerte lanzamiento de Muse, Meta está extendiendo su agente hacia sus gafas de IA y hacia una red mucho más amplia de servicios externos. En Meta Connect, la compañía confirmó que Muse llegará a sus AI glasses, podrá continuar trabajando en segundo plano mientras el usuario hace otras cosas y contará incluso con su propia dirección de correo electrónico para ejecutar tareas. Meta está ampliando además conectores con compañías como Walmart, Best Buy, Sephora, Wayfair, PayPal, Shop Pay, Expedia, GitHub, Box y Notion.

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La evolución empresarial es más profunda que añadir nuevas funciones a un asistente. Meta intenta posicionar Muse como una capa de intermediación entre la persona y las aplicaciones. En lugar de abrir una web, buscar un producto, comparar alternativas y completar una transacción, el usuario puede pedir al agente que realice progresivamente esas tareas.

Esto puede alterar profundamente ecommerce, publicidad, buscadores, viajes, banca y software empresarial. En un Internet dominado por agentes, las compañías deberán empezar a optimizar no solo para usuarios humanos, sino para sistemas que descubren, comparan, recomiendan y ejecutan operaciones en nombre de esos usuarios. La siguiente batalla digital puede ser controlar qué agente representa al consumidor.

La inversión empieza a concentrarse en toda la cadena de infraestructura, no únicamente en los modelos

Las dos grandes operaciones de hoy —Anthropic/Akamai y BlackRock/Stack— ayudan a entender un cambio estructural. Durante los primeros años de la IA generativa, una gran parte del valor financiero se concentró en OpenAI, Anthropic, Nvidia y los hyperscalers. Ahora el capital se está extendiendo hacia CPU, memoria, networking, cloud distribuido, suelo, electricidad, refrigeración y data centers.

La operación de Akamai implica miles de millones en nuevas inversiones físicas; el posible acuerdo de Stack convierte centros de datos asiáticos en activos valorados en decenas de miles de millones; y Google estudia incluso trasladar parte de la infraestructura fuera del planeta. La carrera de IA está dejando de parecerse únicamente a una carrera de software y empieza a parecerse a la construcción de una nueva infraestructura económica mundial.

Regulación — Hoy el Consejo vuelve a negociar cambios que afectan al AI Act

La novedad regulatoria más importante de este 25 de septiembre de 2026 está en Bruselas. El Antici Group de Simplificación del Consejo de la UE se reúne hoy desde las 09:30 para continuar negociando un nuevo Digital Omnibus. La documentación oficial indica expresamente que la propuesta pretende modificar, entre otras normas, el Reglamento (UE) 2024/1689, es decir, el AI Act, junto con otras piezas del marco digital europeo. Sobre la mesa existe un “Presidency revised compromise text” fechado el 21 de septiembre.

Hay que diferenciarlo claramente del AI Omnibus que ya entró en vigor el 27 de julio de 2026. Aquel paquete sí modificó el calendario del AI Act, simplificó determinadas obligaciones y fijó las actuales fechas para alto riesgo. El Digital Omnibus que se negocia hoy es un proceso distinto y más amplio. El contenido concreto del último texto de compromiso no está públicamente disponible, por lo que no sería correcto afirmar hoy que existen nuevas obligaciones, nuevas prórrogas o nuevos cambios jurídicamente aprobados. Hasta que el proceso legislativo avance y exista un texto adoptado, las empresas deben continuar trabajando sobre el marco actualmente vigente.


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