Alibaba quiere captar 10.200 millones de dólares y destinar el 100 % a inteligencia artificial
Alibaba acaba de enviar una de las señales financieras más contundentes de la carrera mundial por la inteligencia artificial: quiere captar aproximadamente 10.200 millones de dólares mediante una colocación de nuevas acciones en Hong Kong y destinar el 100 % de los ingresos netos obtenidos a desarrollar inteligencia artificial. No estamos ante una inversión complementaria dentro de un presupuesto tecnológico mucho mayor. La compañía ha establecido que todo el capital captado se utilizará para ampliar lo que denomina sus capacidades de IA full stack: chips, infraestructura, capacidad de computación, desarrollo de modelos y despliegue comercial. La operación ascendería a unos 80.000 millones de dólares de Hong Kong y, de completarse en los términos planteados, se convertiría en la mayor ampliación primaria posterior a una salida a Bolsa realizada por una compañía cotizada en Hong Kong y en una de las mayores operaciones mundiales de este tipo durante 2026. La dimensión de la operación permite entender cómo está cambiando la economía tecnológica: la inteligencia artificial ya no se está financiando como una nueva línea de software, sino como una infraestructura industrial que necesita cantidades gigantescas de capital para competir.
Alibaba ya no quiere ser solamente una empresa de comercio electrónico
Durante muchos años, fuera de China Alibaba fue identificada fundamentalmente con el comercio electrónico. Esa descripción resulta cada vez más incompleta. La compañía está intentando posicionarse simultáneamente como proveedor de cloud, desarrollador de modelos de inteligencia artificial, diseñador de chips y propietario de una enorme infraestructura computacional. La nueva financiación acelera precisamente esa transformación. Cuando Alibaba habla de invertir en IA full stack está describiendo una estrategia vertical en la que pretende controlar progresivamente diferentes capas de la tecnología. En la parte inferior están los semiconductores y la infraestructura física necesaria para ejecutar los modelos; posteriormente aparece Alibaba Cloud como plataforma de computación; sobre ella se encuentran sus modelos Qwen y otros sistemas de inteligencia artificial; y finalmente aparecen las aplicaciones y servicios que pueden utilizar empresas y consumidores. Controlar varias capas permite reducir dependencia de terceros, mejorar costes y capturar una parte mayor del valor económico generado por cada interacción con inteligencia artificial.
Esta estrategia resulta especialmente importante en China porque las restricciones estadounidenses sobre determinados semiconductores han convertido la disponibilidad de chips avanzados en una cuestión estratégica. Para Alibaba, desarrollar mayor capacidad tecnológica propia no representa únicamente una oportunidad comercial. También es una forma de reducir vulnerabilidades dentro de una cadena de suministro condicionada por la competición tecnológica entre Estados Unidos y China. La inteligencia artificial está provocando así una integración vertical que recuerda a otras grandes industrias estratégicas: tener el mejor producto final puede no ser suficiente si no controlas parte de la infraestructura que permite fabricarlo.
La operación es enorme incluso para una compañía del tamaño de Alibaba
Alibaba plantea vender aproximadamente 710 millones de acciones ordinarias a 112,70 dólares de Hong Kong por acción, lo que representa un descuento cercano al 3,6 % respecto al último precio de cierre previo a la operación. La demanda habría sido suficientemente fuerte como para ampliar el tamaño inicialmente previsto, con interés de grandes inversores institucionales y fondos soberanos. Morgan Stanley, HSBC, UBS y CICC participan como coordinadores de la colocación. Que el mercado pueda absorber una operación superior a los 10.000 millones destinada íntegramente a inteligencia artificial demuestra que los grandes inversores continúan dispuestos a financiar la expansión del sector, pero también introduce una diferencia importante respecto a los primeros años de la revolución generativa. Ya no se financian únicamente startups que prometen desarrollar nuevos modelos. Se están movilizando cantidades propias de grandes proyectos industriales para construir la infraestructura que permitirá ejecutarlos.
Para los accionistas existentes existe, naturalmente, un coste: emitir nuevas acciones produce dilución. Alibaba está pidiendo esencialmente a sus inversores que acepten compartir una parte ligeramente menor de la compañía a cambio de disponer de más de 10.000 millones adicionales para competir en IA. Es una decisión que solamente tiene sentido si la dirección considera que el retorno futuro de esas inversiones será superior al coste económico de la dilución. El mercado tendrá que decidir si esa hipótesis resulta creíble.
Alibaba ya había comprometido más de 50.000 millones a IA y cloud
Los 10.200 millones no aparecen de forma aislada. Alibaba había anunciado previamente un programa de inversión de aproximadamente 380.000 millones de yuanes, alrededor de 53.000-56.000 millones de dólares dependiendo del tipo de cambio, durante tres años para ampliar su infraestructura de cloud e inteligencia artificial. La compañía ha indicado que ya ha ejecutado aproximadamente la mitad de ese plan y que la demanda está creciendo con suficiente velocidad como para plantearse inversiones todavía mayores. Esto permite comprender la magnitud del cambio. Alibaba no está hablando de cientos de millones destinados a experimentar con IA. Está construyendo un programa inversor que puede terminar superando ampliamente los 60.000 millones de dólares entre los compromisos existentes y el nuevo capital.
Y Alibaba no está sola. Microsoft, Amazon, Alphabet, Meta, Oracle y otros gigantes están movilizando cantidades enormes para centros de datos, chips, networking y energía. La consecuencia es que estamos entrando en una etapa en la que la capacidad para conseguir capital puede convertirse en una ventaja competitiva tecnológica. Desarrollar un buen algoritmo continúa siendo fundamental, pero disponer de decenas de miles de millones para entrenarlo, ejecutarlo y ofrecerlo a millones de clientes empieza a ser igualmente importante.
El precio inmediato de esta estrategia está apareciendo en los beneficios
La apuesta tiene un coste considerable. Alibaba acaba de comunicar una caída de aproximadamente el 75 % de su beneficio neto trimestral, mientras acelera el gasto relacionado con inteligencia artificial. Al mismo tiempo, su inversión de capital aumentó aproximadamente un 75 %, hasta alcanzar cerca de 67.700 millones de yuanes en un solo trimestre, alrededor de 10.000 millones de dólares. En otras palabras, Alibaba está aceptando reducir rentabilidad presente para construir capacidad que espera monetizar durante los próximos años.
Este es uno de los grandes dilemas que empiezan a aparecer en los consejos de administración de las compañías tecnológicas. Si reducen inversiones pueden proteger beneficios a corto plazo, pero corren el riesgo de quedar tecnológicamente rezagadas. Si aceleran demasiado, pueden consumir cantidades extraordinarias de capital antes de que exista suficiente demanda para rentabilizarlo. La inteligencia artificial está obligando a algunas de las mayores empresas del mundo a realizar apuestas de capital que probablemente determinarán su posición competitiva durante la próxima década.
Pero Alibaba empieza a demostrar que existe demanda real
La parte más importante de la historia no está solamente en el gasto. También está en los ingresos. Los negocios cloud y relacionados con inteligencia artificial de Alibaba están creciendo con fuerza. Los ingresos trimestrales de su división cloud alcanzaron aproximadamente 48.400 millones de yuanes, con un crecimiento cercano al 45 % interanual, impulsados por la demanda de servicios relacionados con IA. Esto proporciona a la dirección un argumento fundamental para continuar invirtiendo: no está construyendo infraestructura exclusivamente sobre expectativas futuras; existe una demanda empresarial creciente que necesita más capacidad computacional.
Alibaba ha indicado además que el periodo esperado para recuperar determinadas inversiones relacionadas con IA está reduciéndose desde aproximadamente tres años hacia 2,5 años. Si esta previsión se cumple, cambiaría considerablemente la interpretación financiera del enorme capex. Un centro de datos o una infraestructura computacional capaz de recuperar su inversión en dos años y medio puede convertirse en un activo extraordinariamente atractivo si posteriormente continúa produciendo ingresos durante muchos años. Pero existe una condición: la utilización debe permanecer elevada y los precios de los servicios de IA no pueden caer más rápido que los costes.
El verdadero negocio puede ser vender inteligencia como infraestructura
Existe una razón por la que Alibaba está apostando tan agresivamente por el cloud. Las compañías que construyan aplicaciones de inteligencia artificial necesitarán computación continuamente. Entrenar modelos consume enormes recursos, pero ejecutar millones de inferencias diarias puede convertirse en un negocio todavía mayor. Cada agente empresarial, asistente, sistema de análisis, aplicación generativa o robot conectado necesita capacidad computacional. Si Alibaba consigue convertirse en uno de los principales proveedores de esa infraestructura, puede participar económicamente en miles de aplicaciones que nunca desarrollará directamente.
Es una lógica parecida a la que convirtió al cloud en uno de los negocios tecnológicos más importantes de las últimas décadas. Amazon no necesitó desarrollar todas las aplicaciones ejecutadas sobre AWS. Vendió la infraestructura sobre la que otros las construyeron. Alibaba pretende ocupar una posición similar dentro del gigantesco mercado chino y competir internacionalmente donde resulte posible. La diferencia es que la infraestructura de IA incorpora nuevas capas: aceleradores especializados, modelos, plataformas de entrenamiento, inferencia, agentes y herramientas de desarrollo.
Qwen es una pieza fundamental de la estrategia
La otra gran apuesta de Alibaba es su familia de modelos Qwen, que se ha convertido en uno de los proyectos de inteligencia artificial chinos con mayor difusión internacional. La estrategia de modelos abiertos permite que desarrolladores y empresas utilicen, modifiquen y desplieguen determinadas versiones dentro de sus propias infraestructuras. A primera vista podría parecer contradictorio invertir miles de millones en desarrollar modelos y posteriormente permitir un acceso muy amplio a ellos. Pero existe una lógica comercial poderosa: cuanto más utilizado sea el ecosistema Qwen, mayor puede ser la demanda de infraestructura, herramientas y servicios cloud asociados.
La batalla por los modelos puede parecerse progresivamente a la de los sistemas operativos. El valor no tiene por qué encontrarse exclusivamente en cobrar directamente por cada copia del modelo. Puede estar en construir un ecosistema suficientemente grande para que empresas, desarrolladores y aplicaciones terminen consumiendo servicios alrededor de él. Alibaba puede utilizar Qwen para atraer desarrolladores hacia Alibaba Cloud y posteriormente monetizar almacenamiento, computación, inferencia, bases de datos, seguridad y otros servicios.
China está construyendo su propia infraestructura completa de inteligencia artificial
La operación también debe interpretarse desde una perspectiva geopolítica. Estados Unidos mantiene actualmente una enorme ventaja en determinados aceleradores avanzados, hyperscalers y modelos de frontera. China está respondiendo construyendo progresivamente un ecosistema tecnológico propio. Alibaba, Tencent, Baidu, Huawei y otras compañías están invirtiendo en modelos, chips, cloud y aplicaciones mientras el Gobierno chino considera la inteligencia artificial una infraestructura estratégica.
El resultado puede ser la aparición de dos grandes ecosistemas tecnológicos parcialmente separados. Estados Unidos tendría alrededor de Nvidia, AMD, Microsoft, Amazon, Google, Meta, OpenAI, Anthropic y otros actores una parte esencial de la infraestructura occidental. China desarrollaría progresivamente alternativas alrededor de Huawei, Alibaba, Tencent, Baidu y nuevos fabricantes de semiconductores y modelos. Entre ambos quedarían Europa, Oriente Medio, India, Latinoamérica, África y buena parte de Asia, donde podría desarrollarse una competición enorme por convertirse en el proveedor tecnológico dominante.
Para las empresas internacionales, esto puede introducir decisiones que van mucho más allá del precio. Elegir una plataforma de inteligencia artificial puede implicar cuestiones relacionadas con soberanía de datos, disponibilidad regional, regulación, restricciones comerciales, ciberseguridad y dependencia tecnológica.
La IA está convirtiendo a las tecnológicas en industrias intensivas en capital
Durante años, una de las características más atractivas del software era su extraordinaria escalabilidad. Una compañía podía desarrollar un producto una vez y distribuir millones de copias con un coste marginal relativamente pequeño. La inteligencia artificial está alterando parcialmente esa economía. Los grandes modelos necesitan centros de datos, chips avanzados, memoria, networking, electricidad, refrigeración y terrenos. Cada nueva generación puede necesitar infraestructuras todavía mayores.
Eso significa que algunas de las compañías tecnológicas más importantes empiezan a parecerse en determinados aspectos a industrias tradicionales intensivas en capital. Necesitan planificar inversiones a muchos años, asegurar energía, financiar activos físicos y calcular cuidadosamente el retorno sobre miles de millones invertidos. La ventaja competitiva ya no depende exclusivamente de ingenieros y propiedad intelectual. Depende también de balance, financiación y capacidad para construir infraestructura física a una escala extraordinaria.
La colocación de Alibaba representa perfectamente esta transformación. Una compañía nacida alrededor del comercio electrónico está recurriendo a los mercados de capitales para conseguir más de 10.000 millones de dólares destinados íntegramente a construir la infraestructura de la próxima economía digital.
Los inversores empiezan a exigir una respuesta: ¿cuándo se recuperará todo este dinero?
La gran pregunta durante 2027 probablemente no será cuánto están invirtiendo las tecnológicas en inteligencia artificial. Esa cifra ya sabemos que será enorme. La pregunta será cuánto retorno produce cada dólar invertido. Los mercados empezarán a diferenciar entre empresas capaces de convertir infraestructura de IA en ingresos crecientes y aquellas que simplemente acumulan capacidad esperando que la demanda aparezca.
Alibaba intenta adelantarse a esa preocupación proporcionando una métrica muy concreta: el periodo estimado de recuperación de sus inversiones en IA estaría descendiendo hacia aproximadamente 2,5 años. Si consigue mantener ese ritmo mientras aumenta la capacidad, la estrategia podría justificar inversiones todavía mayores. Si la demanda se desacelera, los precios de inferencia caen rápidamente o aparecen tecnologías mucho más eficientes, la enorme infraestructura podría tardar mucho más en amortizarse.
Esta tensión estará presente en prácticamente toda la industria. La IA puede terminar siendo una de las mayores oportunidades económicas de la historia tecnológica, pero también una de las mayores asignaciones de capital realizadas por empresas privadas. Y cuanto mayor sea el gasto, menor será la tolerancia de los inversores hacia proyectos que no generen retorno.
Alibaba está apostando a que la inteligencia artificial será una infraestructura tan importante como internet
Destinar el 100 % de una ampliación de capital de 10.200 millones de dólares a inteligencia artificial constituye una declaración estratégica difícil de ignorar. Alibaba está diciendo a sus accionistas que considera más valioso invertir ese capital en chips, modelos, centros de datos y cloud que destinarlo a cualquier otra oportunidad disponible dentro de un grupo que opera comercio electrónico, logística, servicios digitales y múltiples negocios.
La decisión revela también hacia dónde puede dirigirse la siguiente fase de la carrera mundial por la IA. La primera etapa estuvo dominada por modelos y demostraciones tecnológicas. La segunda está dominada por infraestructura. La tercera estará dominada probablemente por monetización y retorno sobre el capital invertido.
Alibaba está intentando construir las tres capas simultáneamente: desarrollar modelos competitivos, disponer de la infraestructura necesaria para ejecutarlos y convertir esa capacidad en servicios utilizados por empresas y desarrolladores. Si funciona, dejará de ser percibida fundamentalmente como una compañía china de comercio electrónico para convertirse en una de las grandes plataformas mundiales de infraestructura de inteligencia artificial.
Para un directivo, la operación deja una enseñanza especialmente importante. La ventaja competitiva en IA ya no dependerá únicamente de adoptar herramientas. Cada empresa tendrá que decidir dónde quiere situarse dentro de la cadena de valor, qué capacidades necesita controlar, cuáles puede externalizar, cuánto capital está dispuesta a invertir y qué retorno espera conseguir. El Curso Superior en Inteligencia Artificial para Directivos (CSIAD) de THE INTELLIGENCE Institute prepara precisamente a la alta dirección para tomar estas decisiones y liderar la transformación de sus organizaciones mediante inteligencia artificial avanzada.
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