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Oracle presenta sus apps agentic con ROI integrado

Oracle presenta sus apps agentic con ROI integrado

La última ofensiva de Oracle en inteligencia artificial empresarial merece atención especial desde la óptica de THE INTELLIGENCE porque no se trata de un simple lanzamiento de asistentes generativos, sino de una propuesta para convertir la IA en una capa operativa que ejecuta procesos de negocio dentro del propio sistema transaccional. El 24 de marzo de 2026, Oracle presentó sus Fusion Agentic Applications como una nueva clase de aplicaciones empresariales basadas en equipos coordinados de agentes de IA “orientados a resultados, proactivos y basados en razonamiento”, integrados de forma nativa en Oracle Fusion Cloud Applications. La compañía sostiene que estos agentes no solo analizan o recomiendan, sino que pueden tomar y ejecutar decisiones dentro de procesos empresariales al acceder de forma segura a datos unificados, workflows, políticas, jerarquías de aprobación, permisos y contexto transaccional.

Ese matiz es lo que convierte esta noticia en un movimiento de alcance estructural. Durante los últimos dos años, gran parte del mercado ha desplegado copilotos, chatbots y capas de IA que ayudan a redactar, buscar información o acelerar tareas, pero que siguen viviendo “fuera” del núcleo del negocio. Oracle plantea lo contrario: una IA que opera dentro del ERP, del HCM, del SCM y del CX, es decir, dentro del sistema que registra, aprueba, liquida, concilia, cobra, planifica y atiende al cliente. La propia Oracle subraya que, a diferencia de copilotos y add-ons, el hecho de ser nativas del sistema transaccional permite a estas aplicaciones actuar en tiempo real, a escala empresarial y con gobernanza completa.

Para entender la relevancia de este paso conviene situarlo en el contexto general del mercado. McKinsey recoge en su estudio global de 2025 que el uso de IA ya alcanza al 78% de las organizaciones en al menos una función de negocio, y que el uso de IA generativa pasó del 33% en 2023 al 71% en 2024; sin embargo, también advierte de que la transición desde pilotos dispersos hacia valor escalado sigue siendo incompleta y que menos de un tercio de las empresas están aplicando la mayoría de las prácticas de adopción y escalado necesarias para capturar valor real. Deloitte, por su parte, resume la situación con una idea muy clara: la inversión en IA sube, pero el ROI sigue siendo difícil de consolidar, lo que empuja a los grandes compradores a exigir proyectos con impacto medible, control y trazabilidad. IDC, además, proyecta que la inversión empresarial global en soluciones de IA alcanzará 307.000 millones de dólares en 2025 y 632.000 millones en 2028, señal de que el mercado ya no está en fase experimental, sino en fase de industrialización.

En ese escenario, Oracle está intentando colocarse en una posición muy concreta: no la del proveedor que “añade IA” a su software, sino la del proveedor que convierte su suite en un sistema de ejecución autónoma con guardrails. La compañía presentó el 24 de marzo esta nueva familia de aplicaciones y, pocos días después, el 9 de abril, detalló tres bloques funcionales concretos: 12 aplicaciones nuevas para finanzas y supply chain, 5 para customer experience y 8 para recursos humanos, lo que suma 25 nuevas aplicaciones agentic anunciadas en esta oleada de primavera de 2026. Todas comparten la misma tesis: desplazar el trabajo desde la coordinación manual y el seguimiento administrativo hacia una ejecución autónoma supervisada.

En finanzas y cadena de suministro, Oracle anunció 12 nuevas aplicaciones disponibles ya en ERP y SCM. La empresa las describe como herramientas capaces de ayudar a cerrar más rápido, responder antes a interrupciones y generar más resultados con los mismos recursos. Entre los ejemplos figuran Claims Settlement Workspace, orientada a acelerar liquidaciones y mejorar precisión de caja; Collectors Workspace, diseñada para cobrar antes, reducir DSO y elevar la conversión de promesas de pago; Cost Accounting Close Workspace, centrada en priorizar excepciones y acelerar el cierre contable en operaciones de fabricación e inventario; o Warehouse Operations Workspace, concebida para elevar la eficiencia del almacén al detectar problemas emergentes y recomendar resoluciones. Oracle vincula directamente estas capacidades a objetivos como mejorar working capital, reducir costes, acortar retrasos y operar con más confianza.

Desde una óptica de negocio, esto significa que Oracle está intentando atacar algunos de los KPIs más sensibles para cualquier comité de dirección. En finanzas, la promesa gira alrededor de DSO, cash accuracy, cierre de periodo, esfuerzo administrativo y control de excepciones. En supply chain, el foco se desplaza a tiempo de respuesta ante incidencias, eficiencia de almacén, productividad operativa, visibilidad sobre inventario y continuidad del flujo. No es casual que la compañía haya elegido precisamente estas áreas: son funciones con gran volumen transaccional, alta repetición y fuerte dependencia de reglas, umbrales, aprobaciones y coordinación humana, justo el terreno donde los agentes empresariales pueden demostrar retorno más rápido. Esa es también la lógica que McKinsey y Deloitte vienen describiendo: la captura de valor no depende solo del modelo, sino de cómo se integra en el proceso, quién lo gobierna y qué KPI modifica.

En customer experience, Oracle lanzó cinco aplicaciones nuevas dentro de Fusion Cloud CX. Aquí la ambición es distinta pero igual de relevante: no solo reducir trabajo manual, sino incidir en ingresos, fidelización y churn. Oracle incluye soluciones como Contract Compliance Workspace, que analiza contratos semánticamente para detectar desviaciones frente a políticas y proponer pasos siguientes; Cross-Sell Program Workspace, orientado a mejorar win rates y generar ingresos de expansión; Marketing Command Center, para identificar oportunidades de crecimiento y lanzar el siguiente mejor programa; Sales Command Center, diseñado para convertir más leads, reducir churn y acelerar crecimiento; y Service Manager Workspace, centrado en vigilar operaciones de servicio, detectar riesgos de cliente y elevar la calidad de resolución. Además, Oracle afirma que estas aplicaciones incorporan de forma nativa observabilidad, medición de ROI y controles de seguridad, un punto muy relevante porque convierte la medición del valor en parte del producto, no en un trabajo posterior del cliente.

En recursos humanos, Oracle anunció ocho nuevas aplicaciones dentro de HCM. La propuesta aquí es llevar el modelo agentic a ámbitos como scheduling, contratación, desarrollo profesional y soporte al empleado. Entre las aplicaciones citadas están Career Advancement Command Center, para impulsar movilidad interna y engagement, y Workforce Operations Command Center, para acelerar operaciones de turnos, tiempo, ausencias y aprobaciones. En términos estratégicos, esto anticipa una tendencia que veremos cada vez más en el mercado: la IA deja de concentrarse solo en front office o analítica y empieza a extenderse a funciones de personas, donde el coste de coordinación, seguimiento y cumplimiento es muy alto.

La capa que hace posible todo esto es Oracle AI Agent Studio, que Oracle actualizó el mismo 24 de marzo. La compañía lo describe como una plataforma completa para construir, conectar y ejecutar automatizaciones de IA y aplicaciones agentic. La actualización incorpora un nuevo Agentic Applications Builder, además de capacidades ligadas a orquestación de workflows, content intelligence, memoria contextual y medición de ROI. Oracle sostiene que los usuarios pueden crear automatizaciones y aplicaciones agentic con lenguaje natural, reutilizando agentes de Oracle, de partners y externos, sin necesidad de desarrollo tradicional. También afirma que la plataforma está disponible sin coste adicional para clientes de Fusion Applications y que ya existen más de 63.000 expertos certificados en Oracle AI Agent Studio.

Ese dato de los 63.000 expertos certificados no es menor. Más allá del marketing, lo que indica es que Oracle está intentando construir un ecosistema de implantación suficientemente grande como para evitar uno de los cuellos de botella más habituales en la IA empresarial: la incapacidad del cliente para pasar de una demo a un despliegue real. Desde la visión de THE INTELLIGENCE, aquí hay una lectura clara: el mercado no necesita únicamente tecnología; necesita también arquitectura de adopción, gobierno, casos de uso priorizados, change management y cuadros de mando de impacto. Cuanto más madura sea la capa de partners, consultoras y expertos certificados, más rápido podrá Oracle convertir el anuncio en contratos recurrentes y en transformación operativa verificable.

La palabra clave de todo este movimiento es ejecución. Oracle repite en sus anuncios que estas aplicaciones van “más allá de la asistencia” para entrar en la ejecución. Esa diferencia es esencial. Un copiloto puede sugerir a un equipo de cobros a quién priorizar; una aplicación agentic integrada puede, dentro de las reglas definidas, orquestar el seguimiento, revisar contexto histórico, escalar excepciones y empujar el proceso hacia el resultado. Un asistente de ventas puede resumir una oportunidad; un sistema agentic en CX puede monitorizar señales, detectar riesgo contractual, activar acciones y sugerir o ejecutar el siguiente mejor movimiento. No es una mejora incremental en interfaz, sino una redefinición del papel de la IA dentro del stack empresarial.

Aquí aparece una segunda idea estratégica para THE INTELLIGENCE: el salto hacia agentes empresariales no elimina la necesidad de gobierno; la multiplica. Oracle pone mucho énfasis en que las aplicaciones funcionan dentro del marco de seguridad existente y que progresan de forma autónoma solo dentro de guardrails establecidos, elevando a humanos aquellas excepciones, trade-offs o decisiones donde el juicio humano cambia materialmente el resultado. Además, en AI Agent Studio subraya security, auditability, governance y medición de ROI como capacidades integradas. Esto encaja plenamente con la evolución regulatoria y de control que ya está exigiendo el mercado: no basta con que el agente funcione, debe poder explicarse, limitarse, observarse y auditarse.

Esta noticia abre varias líneas de lectura. La primera es comercial: muchas empresas que usan Oracle no van a necesitar que se les explique qué es un agente de IA, sino qué proceso conviene transformar primero, cómo medir el retorno, qué riesgo hay que contener y cómo rediseñar roles y aprobaciones. La segunda es metodológica: el valor ya no estará tanto en identificar ideas genéricas de automatización, sino en seleccionar casos donde confluyan cinco elementos al mismo tiempo: alto volumen transaccional, reglas claras, datos suficientes, coste elevado de coordinación y KPI económico directo. La tercera es organizativa: el despliegue de IA agentic obliga a crear una nueva disciplina de gestión interna, una mezcla de AI operations, control interno, arquitectura de procesos y supervisión ética.

También hay una lectura competitiva muy importante. Oracle está compitiendo en un terreno donde otros proveedores empresariales intentan consolidar su propia capa de copilotos, agentes y automatizaciones. Lo que diferencia esta estrategia es la insistencia en que el agente sea nativo del sistema de registro y no una simple capa conversacional. Esto conecta con la previsión atribuida por Gartner a la agentic AI: para 2028, el 33% de las aplicaciones de software empresarial incluirán agentic AI y al menos el 15% de las decisiones de trabajo se tomarán de forma autónoma. Puede que la cifra varíe en función del ritmo real del mercado, pero el mensaje de fondo es robusto: el software empresarial se está moviendo desde pantallas y formularios hacia sistemas que observan, deciden y actúan.

Ahora bien, conviene no caer en triunfalismos. El hecho de que Oracle haya integrado observabilidad y ROI measurement no garantiza por sí mismo retorno. McKinsey muestra que las organizaciones de alto desempeño en IA se diferencian por prácticas de gestión muy concretas, entre ellas liderazgo claro, procesos definidos para validar salidas del modelo, disciplina en datos, operating model adecuado y seguimiento de KPIs. Deloitte insiste en la paradoja de que la inversión crece más rápido que el retorno consolidado. En otras palabras: una suite agentic puede ser tecnológicamente avanzada y, aun así, fracasar en una empresa si no existe un marco de priorización, responsabilidad, entrenamiento y control.

Por eso, la cuestión central para los directivos no debería ser “¿tengo acceso a agentes?”, sino “¿en qué procesos me conviene que un agente opere con autonomía parcial o total, bajo qué límites y con qué objetivo económico?”. Esa pregunta cambia el enfoque completo del proyecto. En lugar de implantar IA por moda o por presión del consejo, la conversación pasa a ser operativa: ¿quiero reducir DSO? ¿acelerar cierre? ¿elevar cross-sell? ¿acortar tiempo de resolución? ¿reducir carga administrativa en RR. HH.?. Cuando el caso se formula así, la IA deja de ser tecnología y se convierte en diseño de negocio. Y precisamente ahí está el espacio donde THE INTELLIGENCE puede aportar más valor: traduciendo novedad tecnológica en agenda ejecutiva, arquitectura de implantación y cuadros de mando de impacto.

Desde el punto de vista del mercado, Oracle parece haber entendido algo que ya se percibe con fuerza en 2026: la fatiga del piloto. Muchas empresas ya han probado asistentes, PoCs, chatbots internos y automatizaciones puntuales. Lo que exigen ahora es otra cosa: tiempo de despliegue razonable, integración nativa, seguridad, trazabilidad y una línea directa entre uso de IA y KPI financiero u operativo. El propio mensaje de Oracle al presentar AI Agent Studio va exactamente en esa dirección, al hablar de organizaciones que pasan “más allá de los pilotos” y empiezan a operacionalizar la IA en toda la empresa. Ese lenguaje no es casual; responde a una nueva demanda del comprador corporativo.

En términos de futuro, lo más interesante de esta noticia no es solo lo anunciado hoy, sino lo que anticipa para los próximos 24 a 36 meses. Si los agentes se consolidan dentro de las suites empresariales, veremos una transformación profunda del trabajo de mandos intermedios, back office, operaciones, finanzas y funciones comerciales. Muchas tareas no desaparecerán, pero cambiarán de naturaleza: pasarán de ser tareas de ejecución a ser tareas de supervisión, excepción, rediseño y gobierno. El empleado dejará de “hacer cada paso” para empezar a “dirigir un flujo que otro sistema ejecuta”. Esta transición obligará a redefinir puestos, indicadores, competencias y controles internos. Oracle, con esta oleada de Fusion Agentic Applications, está intentando posicionarse justo en el centro de esa transición.

Para THE INTELLIGENCE, la noticia encierra un mensaje muy claro: la siguiente gran conversación empresarial sobre IA ya no será únicamente sobre prompts, modelos o copilotos, sino sobre arquitectura de agentes, rediseño de procesos, responsabilidad algorítmica, observabilidad y retorno medible. Oracle acaba de poner sobre la mesa un ejemplo de cómo será esa nueva fase. Y eso convierte este anuncio en algo mucho más relevante que una novedad de producto: es una señal de hacia dónde se mueve el software corporativo y, con él, la forma en que las empresas van a organizar trabajo, decisiones y control en la segunda mitad de la década. 


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